Alimentación complementaria

Alimentación complementaria. ¿Cuándo debe comenzar?

Por Analí Pérez
13 de julio de 2024

Alimentación complementaria, es importante comenzar a los 6 meses. Hoy te cuento por qué y qué es el Baby Led Weening (BLW).

Hoy tenía ganas de contarles por qué lo ideal es comenzar la alimentación complementaria a partir los 6 meses y no antes. Recuerda que cada caso es particular y debe evaluarse de forma individual con tu pediatra, aquí solo hablamos de generalidades.

Los primeros 2 años de vida son los más cruciales en todos los puntos de vista de desarrollo. Por lo tanto, los posibles problemas derivados de una nutrición inadecuada pueden afectar el desarrollo físico, intelectual, emocional e inmunitario.

¿Qué es la alimentación complementaria?

La alimentación complementaria debe ser entendida como tal, un complemento de la leche materna o de la fórmula láctea.

La edad a la que se inicia esta alimentación es una etapa especialmente sensible, ya que supone a los lactantes la entrada a un mundo nuevo de exploración de sabores, colores, texturas, participación de la mesa familiar.

Recomendaciones y algunos ¿por qué?

Tanto la OMS y la AEP, recomiendan que la lactancia materna o fórmula láctea sea exclusiva hasta los 6 meses e introducción la alimentación complementaria a esta edad. Idealmente, deberá continuarse a libre demanda y hasta que la madre y el niño o niña lo deseen para lactancia materna.

Y en el caso de la alimentación con sucedáneos de leche materna hasta el año de vida, ya que a partir de este momento pueden consumir leche de vaca entera.

Las principales razones para dicha recomendación es que la leche humana contiene sustancias inmunes y bioactivas, que le confieren al bebé protección frente a infecciones y que ayudan a la maduración y adaptación intestinal del lactante. Dichas sustancias, lamentablemente, no están presentes en las fórmulas comerciales.

Fundamentos

Mucho se está investigando sobre la introducción precoz de los alimentos y en recientes revisiones afirman que se evidencia un notable aumento del riesgo de padecer infecciones gastrointestinales. Esta situación estaría en estrecha relación con la inmadurez intestinal.

Es a los 6 meses, cuando la función digestiva llega a tener cierta madurez que permite la correcta degradación de los almidones, las proteínas y las grasas. También fueron contundentes al afirmar el incremento del riesgo de infecciones respiratorias, relacionadas con microaspiraciones, ya que es a partir del sexto mes cuando la capacidad motora de todo el aparato masticatorio alcanza su punto óptimo.

A esta edad también se observó que los riñones comienzan a funcionar, y a filtrar casi a niveles de adultos, lo cual es importante para “depurar y limpiarse” de aquellas sustancias que no son necesarias, como por ejemplo el exceso de sodio,

El sistema inmunológico ya está capacitado para modular y prevenir reacciones alérgicas o reacciones adversas asociadas a los alimentos.

No menos importante es que en esta etapa el bebé ya logra una madurez motriz, como para poder permanecer sentado con y sin apoyo, articulación manual gruesa, lo que le permite agarrar los alimentos, cierta coordinación de movimientos que hace que puedan llevarlos a la boca.

Por otro lado, la introducción precoz de alimentos desplazaría la ingesta de leche materna, y no proporcionaría la adecuada ingesta calórica que se requiere a esa edad. A día de hoy, sabemos perfectamente que el pecho materno aporta más calorías que cualquier otro alimento.

Para finalizar, en aquellos lactantes donde se comenzaron alimentar antes del sexto mes, destacó el déficit de hierro y zinc, ambos micronutrientes esenciales de alto contenido en la leche de madre.

Confiar en la autorregulación, Baby Led Weening

Es muy importante que como padres confiemos en la capacidad de autonomía y autorregulación de nuestros hijos, si desde el nacimiento permitimos que se alimenten a libre demanda, independientemente del tipo de alimentación que elijamos (fórmula o pecho), cuando llegue la hora de introducir la alimentación complementaria, sobre los 6 meses, esa capacidad de autorregulación se encontrara en gran parte consolidada.

La autorregulación es sumamente importante para prevenir enfermedades como la obesidad y la diabetes, El niño aprende las señales de saciedad.

Un gran aliado para esto es el “Baby led weening”. Este método que suena tan novedoso y que no lo es, no se trata solamente de cortes bonitos de plátano o manzanas, sino que trata de darle la oportunidad a los niños de autorregularse, decidir qué y cuánto comer, incluidos en la mesa familiar, donde todos compartimos el mismo alimento.

A veces cuesta derribar los mitos, de no come nada, la leche ya no es suficiente, como adultos debemos acompañar el proceso de aprendizaje alrededor de la comida y desestructurarlos un poco e ir dejando atrás esas “viejas creencias”.

Muy pronto les contaré en mayor profundidad sobre BLW.

Si habéis decidido implementar el método BLW y necesitáis ayuda o tenéis dudas, os animo a comentar o a solicitar una visita y os acompañaré durante el apasionante camino de la crianza de vuestros hijos e hijas.

Lee, escribe, comenta y participa en el artículo de este blog.

Sobre la autora

Pediatra neonatóloga especialista en lactancia materna y BLW. Analí Pérez se define como “una pediatra que busca ser una herramienta para el acompañamiento de cuidadores que deseen criar con un abordaje libre y respetuoso.”

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